Las claves de Fire Emblem Fates: Conquest

Fire Emblem: Awakening es sin duda alguna uno de los mejores títulos de 3DS; también está considerado por la mayoría de jugadores como el mejor de la franquicia, y, desde luego, el “culpable” de actualizar la clásica saga y popularizarla enormemente (sobre todo en Europa y América). No obstante, Awakening no es el más vendido, dicha circunstancia recae en su sucesor: Fire Emblem: Fates, una secuela por vía triple que ha recibido alabanzas y críticas casi a partes iguales. Yo acabo de jugar en profundidad Conquest, una de las tres versiones que componen el juego completo. Esta entrada no va a ser un análisis al uso; solamente un repaso esquemático a algunos de los puntos buenos y malos de esta entrega del famoso rpg táctico de Nintendo.

Problemas prelanzamiento

Antes de llegar a las tiendas, FE: Fates ya estaba envuelto en polémica. ¿La causa? La controvertida decisión de Nintendo de “partir” el juego en tres: Conquest (Conquista), Birthright (Estirpe) y Revelation (Revelación). Como si de una suerte de Pokémon se tratara, este Fire Emblem contó con 3 versiones (sendas) que comparten gran parte del contenido y cuentan “casi” la misma historia, pero desde 3 puntos de vista. Este anuncio enfadó bastante a los seguidores, ya que para disfrutar de la experiencia completa tocaba pasar por caja 3 veces. 45€ por Conquest, otros tantos por Birthright y 20€ más por Revelación, que además solo está disponible en formato digital (exceptuando una limitadísima edición de coleccionista que incluía los tres títulos en físico y que se agotó nada más anunciarse). Obviamente no es lo mismo pagar un lanzamiento que tener que abonar prácticamente el triple (DLC aparte); además, aunque la historia tiene varias diferencias, no deja de ser “lo mismo”. Nintendo creó un precedente que le ha salido rentable desde el punto de vista económico (entrega más vendida de la saga contando las tres ediciones), pero no tanto desde el punto de vista de los fans.

Censura

Siguiendo con la polémica, FE Fates llegó a los territorios occidentales con bastante retraso respecto a Japón y censurando varias de las opciones y funcionalidades de la versión original nipona. A efectos prácticos, los europeos hemos tenido que sufrir la famosa doble moral yanki; esa misma de: armas sí, pero sexo no; retirando muchas de las interacciones entre personajes a través de “situaciones calentorras” o minijuegos de “tocar”. Siendo objetivos, creo que ningún adulto (sano al menos) debería echar en falta frotar con el stylus de la consola la mejilla de su maga, rascarle la cabeza a su arquero o ver a su paladín en ropa de baño. De todos modos, no me gusta que capen contenido por cuestiones tan rancias… especialmente cuando esas interacciones no han sido retiradas de la versión occidental, pero han quitado los minijuegos, de modo que tenemos que tragarnos conversaciones abruptas, tiempos de carga estúpidos y personajes posando y modelando para nosotros pero sin aportar nada a nivel jugable o de trama.

Más duro. Un FE hardcore

Quitando algunas clases nuevas, la jugabilidad es idéntica a la de Awakening, lo cual es una gran noticia, ya que ser conservador cuando vienes de semejante maravilla de sistema es apostar a caballo ganador. Conserva las opciones clásicas de la franquicia (como la muerte permanente), pero también incorpora una para el público más casual (modo fénix en el que las unidades caídas se recuperan al turno siguiente), y la más nivelada en la que recuperas a los personajes muertos en la siguiente batalla. Todo sea por hacer un FE accesible a todos; y vaya sí lo consigue. Tenemos diferentes posibilidades de enfocar la partida, con varios niveles de dificultad, que pueden dar como resultado un paseo o una auténtica tortura realmente difícil de superar… dependiendo de las prefencias de cada jugador. En todo caso, considero importante destacar que Conquest es precisamente la versión más exigente. Los mapas son más complicados (aunque también más variados y elaborados), los enemigos más duros y no disponemos de escaramuzas ni mapeado para movernos, repetir desafíos o subir de nivel. Cabe mencionar que Birthright es la aventura más accesible y Revelación se encuentra en el término medio. Personalmente he superado el modo historia de Conquest en “Normal” y no he tenido excesivos problemas (apenas he repetido tres misiones de treinta), aunque con la muerte permanente o en difícil la cosa se complica muchísimo.

Un argumento típico e incompleto… a medias

Igual es cosa mía que me estoy convirtiendo en un abuelo repugnante, pero cada vez me dan más pereza las tramas de los juegos japoneses. Todo son enredos familiares, diálogos manidos, traiciones más que evidentes y el poder del amor como máximo salvador. Cuando era un adolescente que se iniciaba en los jrpgs estas historias me flipaban, pero ahora que ya peino canas me aburren cada vez más. Generalmente (y no es por dármelas de listillo) detecto al malo en su primera aparición y acierto al menos la mitad de “giros inesperados” del argumento. Los diálogos son típicos, las introducciones soporíferas y las escenas cinemáticas destacadas resultan más cómicas que épicas (especialmente lamentables son todas las relacionadas con la aparición de los “hijos” de los personajes). El guion tiene un tufo a producción cutre y menor; como si aquí lo único importante fuese la jugabilidad y la trama sobrase por completo. Dicho esto, y venciendo en cada ocasión la tentación de saltarme la introducción para ir directamente a los combates estratégicos, si solo se juega una versión (como mi caso) tenemos una historia que se cierra, más o menos, pero que queda coja e incompleta. El final oficial, más redondo y con mayores dosis de fanservice, únicamente está presente en Revelation, de manera que con Birthright o Conquest nos quedamos, entre otras cosas, sin conocer al verdadero enemigo de FE Fates. Mencionar también que hay bastantes historias solo accesibles a través de DLC de pago, que amplían el universo del juego, aunque no resultan tan imprescindibles.

Resumen y Valoración final

Con todos los palos que le he metido al juego cualquiera diría que no me gustado… pues nada más lejos de la realidad. No deja de ser una secuela de Awakening que conserva la mayoría de sus virtudes, y casi todos sus defectos son más cuestiones de forma o de acceso al contenido que errores propiamente dichos. Es decir, aquel jugador que no tenga problemas económicos (o no le importe desembolsar 200€) podrá tener FE Fates al completo y disfrutarlo como si no hubiese un mañana. Porque, exceptuando un guion flojito, los combates se disfrutan mucho, hay unidades y poderes muy atractivos y algunos de los mejores mapas de toda la franquicia Fire Emblem. Un título notable, cuya base jugable no defraudará a nadie, pero con un envoltorio polémico que sin duda puede echar para atrás a ciertos seguidores.

Escrito por Clay.

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