¡Cómo me voy a olvidar!

Buenos días estimados lectores. El verano se va despiendiendo… ya hemos dejado atrás Julio y Agosto, y Septiembre , el mes que comenzamos, suena más a exámenes, a vuelta al trabajo, a los estudios, y en general, a cosas no muy divertidas. Para compensar este momento de posible bajón, en Flopgames os proponemos hacer un ejercicio de nostalgia. Tirar de memoria, e intentar recordar cuáles han sido nuestros mejores momentos a los mandos de un videojuego. Esas situaciones o hazañas que se han quedado grabadas a fuego en nuestra mente, así como esos momentos horribles de frustración extrema. Yo me comprometo a compartir mis mejores vivencias con todos vosotros, igual que ya hizo nuestro compañero Knuck hace un par de semanas. Si quieres conocerlas, da el salto.

Para estructurar el artículo de la mejor manera posible, intentaré llevar un orden cronológico. Para que ningún buen recuerdo de mi cada vez más extensa vida gamer, quede en el olvido. Empezaré esta recopilación con el Ghosts ‘n’ Goblins de Commodore 64. Fue mi primer ordenador-consola. En realidad pertenecía a un tío mío, pero conforme él creció, y el ordenador quedó desfasado, me lo cedió para que me iniciara en este mundillo.

¡Qué condenado era el juego! Difícil no, lo siguiente. Ghosts ‘n’ goblins seguro que me provocó mi primer trauma infantil…

Además de ser uno de mis primeros contactos con el mundo de los videojuegos, siempre recordaré este título por su endiablada dificultad. Si ya de por si a un título complicado como este, le sumamos la inexperiencia de un chaval de 5 años, el resultado fue que nunca superé ni siquiera el segundo nivel, pero lo intenté durante meses. Otro recuerdo que tengo, eran los comandos de MS2, que tenía que escribir para iniciar el juego. A aquella combinación de letras y símbolos, que a mi me parecía sumamente extraña en su momento, le había que sumar no menos de 8-10 minutos de espera, para que el dichoso juego cargara.

Conforme conseguí más consolas, como la Mega Drive o la Game Boy, aumenté el número de buenos ratos con una consola. Aunque guardo con cariño muchos de estos momentos, solo unos pocos merecen figurar en la presente entrada. Power Rangers, Comix Zone, Mickey Mania, eran algunos de mis títulos favoritos, pero curiosamente, uno de los momentos que más me marcó, fue con un juego que odié profundamente, el Marsupilami.

Maldito elefante… ojalá te hubiera podido matar en su momento…

El juego no lo entendía, y no había nadie que se enterara bien de como iba el asunto. El nivel de desesperación llegó incluso a que cambiara el juego en la tienda por otro, ya que este era demasiado frustante. Aún hoy en día, después de acercarme de nuevo al juego de Marsupilami a través de una rom, sigo sin entenderlo… Así pues, otro nuevo trauma, y el elefante atosigado por Marsupilami, que no avanzaba por donde debía, almacenado en mi cabeza de por vida.

Otro momento extraño con la Mega Drive, fue cuando jugando al SF II, el hadouken de Ryu salió de color rojo, en vez de su habitual azul. Estaba solo, y ningún testigo confirmó el hecho; me pasé años afirmando que el hadouken salió rojo, pero nunca volví a verlo, y nadie me creyó. Años después, leyendo por internet, descubrí que algunas versiones de SF II tenían fallos gráficos, y en rarísimas ocasiones, podían hacer que el hadouken saliera de color rojo. Menos mal, no estaba loco.

El fallo del hadouken rojo-naranja alcanzó bastante notoriedad en su momento. Tanta, que Capcom decidió hacer un guiño a los fans, y en posteriores entregas del juego, se añadió el ataque hadouken de fuego.

Pokémon ha sido una de las sagas a las que más tiempo he dedicado en mi vida. Un sinfín de anécdotas, aventuras y sucesos con mi fiel Game Boy de compañera. Entre todos los combates, capturas y bugs del cartucho, me quedo con tres. Cuando justo después de completar la pokédex original por primera vez, los 151 pokémon, se cortó la luz de mi casa, y mi vieja Game Boy, enchufada a la corriente con el adaptador, se apagó justamente mientras guardaba la partida. Por suerte no pasó nada, pero fueron un par de minutos de tensión, con la cara pálida, mientras encendía de nuevo la consola, y comprobaba que la partida no se había borrado. Mi primer encuentro con un Missingno tampoco será olvidado, pero si tengo que reducir las miles de horas que habré dedicado a Pokémon en tan solo un instante, elijo sin duda la semifinal del torneo que organicé con los amigos, contra mi compañero Knuck. Esta historia ya la comentamos por el blog, pero ese fatídico movimiento Ventisca de su Articuno, que además realizó tras mi sugerencia, congeló a mi Arcanine, y acabó con todas mis esperanzas de ganar el campeonato. Hoy en dia recuerdo esto con cariño, pero aquel día, lloré para mis adentros como nunca.

Missingnos que evolucionaban en Kanghaskan… algo normal en mi infancia…

Luego vino la Dreamcast. Bienvenido a la era de los 128 bits y los juegos en 3D. El genial RE Code Veronica y el miedo durante sus primeras partidas, las alocadas carreras al Crazy Taxi, o los emocionantes partidos al Virtua Tennis. Todos esos recuerdos palidecen al lado de los dos mejores momentos con la blanca de Sega. Por un lado, los cumpleaños en mi casa, jugando con  mis buenos amigos de cuatro al Power Stone 2, ¡diversión a la enésima potencia!, tardes enteras de risas y disfrutar a tope, sin preocupaciones. Y como no, el momento en que encendí por primera vez la consola. El GD-ROM del Soul Calibur giraba en su interior. Mi primer combate, Mitsurugi contra Maxi. Antes de empezar a luchar, estuve como 10 minutos babeando, mientras disfrutaba los gráficos del juego, y pensaba: ¡Nunca harán nada mejor que esto!

Mitsurugi y su espada indomable… ¡qué recuerdos!

A la saga deportiva FIFA también le debo mucho de mi vida como jugón. Pasan los años, las plataformas y los nombres, pero yo sigo jugando al FIFA desde que tengo uso de razón. De entre numerosos torneos ganados, equipos carismáticos, y mundiales levantados, me quedo con un partido. Un encuentro disputado en FIFA 08 contra mi hermano. Un Racing de Santander contra Newcastle. Puede sonar a coña, pero el Racing era mi equipo fetiche del FIFA, y lo mantuve invicto más de 1 año. Pues bien, aquel partido acabó 6-6, y lo recuerdo como si fuera ayer. Se adelantó primero mi hermano, luego remonté yo, después él volvió a cobrar ventaja, cuando todo parecía perdido para mí, empaté en el descuento. En la prórroga se sucedieron los goles para uno y otro bando, al final, empate. Mi hermano y yo nos dimos la mano, aseguramos que habíamos presenciado el mejor partido de FIFA de la historia y decidimos concluír el duelo en empate. Unos aleatorios penaltis no podían enturbiar este épico partido. PD: Ese impresionante Racing del 2008, con Munitis y Zigic a la cabeza, acabó perdiendo su primer y único partido en mis manos, precisamente contra mi hermano, en un inapelable Arsenal 3-1 Racing.

Desde entonces, y en las últimas generaciones, poco que contar. Me acuerdo de las primeras partidas al Wii Sports, donde insensato de mi, pensaba que estaba ante el futuro de los videojuegos, un mundo con un sinfín de posibilidades que iba a mejorar los juegos hasta un nuevo nivel. Me equivocaba… Después también tengo un gran recuerdo de las Halo Night con los amigos. Qué risas nos echamos entre muerte y muerte, rajando unos de otros, flipando con algunos buenos movimientos y repasando las estadísticas finales, para saber quién había sido el MVP.

Pero si me tengo que quedar con un solo momento, reducir mi experiencia de videojugador a un único instante, me quedo con el tramo final del videojuego de Star Wars, Caballeros de la Antigua República, aka KOTOR.

Mi juego favorito de todos los tiempos… sin más.

El juego me estaba encantando, estaba enganchado al título como pocas veces antes, y de repente, cerca del final, la trama en su punto álgido, y ZAS!!!, te sueltan una revelación inesperada y que puede cambiar el destino de toda tu aventura. Me quedo atónito, owneado totalmente, y con una cara de WTF? en toda regla. Después de unos minutos para asumir lo sucedido, me rindo a la evidencia. Este juego es épico, y acaba de convertirse en mi favorito.

Espero que os haya gustado este recorrido por los mejores momentos de mi vida como videojugador. Ojalá la lectura os haya resultado amena, y os hayáis sentido identificados con alguna situación parecida. ¿Cuáles son tus mejores momentos con los videojuegos? Anímate a compartilos con nosotros; estamos deseando escucharlos.

Escrito por Clay.

8 Responses to ¡Cómo me voy a olvidar!

  1. Knuck dice:

    Tuvimos la suerte además, de ser una generación que compaginó los videojuegos con la socialización “en carne y hueso”, lo que lo hizo una experiencia mucho más enriquecedora y que posiblemente maximice el “buen sabor de boca” que de ella se puede obtener… Grandes momentos todos. Y acordándonos del aquel combate tu aprendiste la gran lección de: “nunca subestimes a tu adversario”, en este caso, un articuno con ventisca

  2. Borja dice:

    kotor también es uno de mis juegos favoritos, cual fue el momento épico cerca del final??? me lo imagino pero quisiera saber si es ese jajaja. Buen artículo. Un saludo

    • Clay dice:

      Obviamente me refiero a cuando te dicen cual es tu verdadera identidad. Prefiero no decirlo en el artículo, para no spoilear a quien no lo haya jugado. Aunque semejante juegazo, debería ser pecado no haberlo hecho todavía…

      • Borja dice:

        Si vale, obviamente tenia que ser ese xD, podian sacar una secuela de ese juego, directa quiero decir

  3. casttle dice:

    Buen artículo compañero!! Recuerdos de Pokemon Azul en el patio del cole y Sega Rally en recreativas con mi padre afloran en este momento…
    Snif…Snif…

  4. Cambrid dice:

    Buen articulo Clay, yo recuerdo bastante un Ghosts ‘n’ goblins de la SNES, hace años mientras mis hermanos tiraban la toalla con ese juego yo me puse a jugar enserio y llegué a pasármelo. El juego era bastante gracioso por cosas como el que se le cayera la armadura al personaje y se quedara en calzoncillos si recibías daños.

  5. […] ¡Cómo me voy a olvidar! ¿De qué? Diréis algunos. Pues de citar a mis compañeros de Flopgames, en este caso mediante un artículo de Clay, para recordar algunos de los momentos más memorables que hayamos vivido con un videojuego. Esos que no hemos olvidado todavía. […]

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