Nostalgia y videojuegos

Bonito paisaje digital tomado de artsmoved.cat

Dicen por ahí que la nostalgia es un sentimiento agridulce, un turbulento sinfín de emociones agradables y tristes que confluyen en la búsqueda interior del ser mismo. El recuerdo y la conciencia nos dotan del privilegio de viajar a épocas pasadas y al mismo tiempo nos identifican como entes únicos, cada uno con una historia que contar…

La nostalgia puede venir inducida por cualquiera de nuestros sentidos, o la combinación múltiple de algunos de ellos: olor, sabor, oído, tacto, olfato y vista; y sin duda producen una reflexión trascendental en el individuo que le hace olvidarse de todo lo que le rodea para así bañarse en el agitado y difuso mar de los recuerdos.

¿Nunca habéis sentido que bajo ciertas condiciones un recuerdo aparece sin más en vuestra mente suscitado por alguna experiencia sensorial? Al parecer, según Donald Hebb, no es más que un subproducto de la actividad eléctrica de nuestras neuronas, concretamente, de una “asamblea” o red de ellas, que están ligadas entre sí.

Aunque del cerebro humano desconocemos casi todo, los científicos parecen creer que los recuerdos se producen gracias a un estimulo exterior (olor, sabor, tacto…) que activa un determinado grupo de neuronas que a su vez, como si de un bloque se tratara, pone en funcionamiento a otras muchas de ellas pertenecientes a la misma red/asamblea.

¿Y qué hay de los videojuegos? En Flopgames os animamos a que compartáis con nosotros aquellos recuerdos nostálgicos sobre títulos que marcaron vuestra vida en cierto momento, bien sea porque os hubieran motivado a hacer alguna actividad concreta, porque os haga pensar en alguien o algún sitio especial o porque su música os recuerda a cierto acontecimiento. Empezaré yo con algunos títulos, a modo de ejemplo.

Blazing Lazers es un videojuego shoot ´em up de naves espaciales. Pero no es un título cualquiera, de los muchos que existen, sino que además está considerado como uno de los mejores de su especie. En mi persona no sólo evoca los felices momentos de infancia con la TurboGrafx, plataforma que disfrute entre los 5 y los 8 años; sino que es probablemente este juego uno de los catalizadores de mi ferviente admiración por todo los temas espaciales, tanto en lo que concierne a sus aspectos puramente físicos (Astronomía y Cosmología) como ingenieriles (naves aeroespaciales).

Pensar en este juego y en el Pac – Land (de la misma consola), me transmiten una sensación de bienestar y tranquilidad a pesar de que buena parte de la información  ha desaparecido ya, o pasado a la región más profunda de mi cerebro,y no puedo recordar los eventos con plena exactitud.

Los Super Mario Land, y concretamente Super Mario Land II, es uno de mis títulos predilectos de GB. Curiosamente, la respuesta neuronal que me transmite es muy extraña. Siempre que me acuerdo de este título se me viene inmediatamente a la mente ese mundo extraño plagado de una especie de “moquillo”, el que tenéis arriba en la imagen. Probablemente suscitado por la presencia de ese material de apariencia viscosa que recuerda al moco humano, tiendo a asociar este título con algunas de las veces que de crío, estando enfermo de gripe, no podía ir a clase y me dedicaba a jugarlo desde cama.

Aquí tenemos un ejemplo claro de recuerdo en base a un fenómeno poco habitual cuyo recuerdo tiende siempre a predominar sobre los acontecimientos cotidianos y normales.

Y por supuesto no podía faltar Pokémon en esta entrada. Las primeras versiones (roja y azul) evocan mi iniciación en el mundo del RPG, a los 8 años, así como los primeros “experimentos científicos gamer” con seres virtuales como Missigno, cheteando el cable link en medio de un intercambio o una batalla y pasando momentos de angustia que en el fondo, de manera masoca, nos encantaban. ¿Qué os voy a contar que no haya dicho ya aquí?

Por su parte, las versiones oro y plata me hacen recordar una época de entrenador más experimentado, con unos 11 años. Era la época en la que para la mayoría de nosotros el juego ya no suponía un reto, y buscábamos nuevas experiencias con gente de carne y hueso (en los videojuegos, aunque en lo otro también, mal pensados xD). Me viene a la mente el parque de Curros Enríquez, los intercambios de Pokémon en nivel 100 y por supuesto, el torneo que organizamos los amigos del barrio (entre los que ya había una pequeña fracción de nuestro Staff actual), y en el que servidor salió victorioso en una batalla final contra Clay, en la que éste tuvo muy mala suerte (pues yo le congelé a su Arcanine con mi Articuno, fenómeno fuera de toda expectativa). Hasta recuerdo que habíamos hecho una recolecta entre todos para comprar tres copas de estas “cutres” con agua del cadena 100 para entregar a los tres finalistas. Aisss… cuánto ha llovido ya…

Aquí tenemos un ejemplo claro de recuerdo en base a un fenómeno intensamente emotivo cuyo recuerdo tiende siempre a predominar sobre los acontecimientos cotidianos y normales.

A Link to the Past me trae recuerdos de un verano particularmente bonito en mi infancia, que fue precisamente aquel en que adquirí dicho título.  Pero no por el título en sí, que lo adquirí de hecho casi entrados en septiembre en el mítico rastro de la calle de la Torre, sino porque fue un verano de mucha fiesta, en el que se juntaron mi cumpleaños y mi primera comunión. El juego en sí es grandioso,y no creo que pueda decir más de lo que ya he hablado de él.

Los Zelda de GB, concretamente los Oracle, reviven en mi mente los piques entre Clay yo (los únicos del grupo que teníamos los títulos) por acabarse antes el juego, los intercambios de anillos y el puzzle de la bruja Birova, que ambos descubrimos simultáneamente.

Hablar de juegos de lucha, indiferentemente de que se trate de Tekken, Smash Bros o Soul Calibur es equivalente a rememorar los gritos de Locazza cuando se vapuleaba a su colega King, las risas en el Cyber de Monte Alto ante un Knuck bastante despistado y sobre todo, unas tardes de cumpleaños, torneos y risas ininterrumpidas.

Smash Bros 64 lo asocio con las tardes calurosas de un veraniego Verín (Orense), donde la consola era la única opción viable para estabilizar la temperatura corporal.

Y Resident Evil se me aparece ligado a las tardes lluviosas de domingo, cuando Locazza nos invitaba a su casa para jugar a dicho título, creyendo que éste era el ambiente apropiado para hacerlo. Aunque hoy por hoy nos reímos del juego, de aquella nos asustábamos ante ciertas cosas, como las inminentes entradas de perros zombi por las ventanas o el mítico escenario de la cocina, ambientado con una de las melodías más punzantes de la saga, en mi opinión. ¿Quién iba a decirlo? Cuanto tiempo ha pasado ya…

Aquí tenemos un ejemplo claro de recuerdo en base a un fenómeno que causa cierto “estrés terrorífico” cuyo recuerdo tiende siempre a predominar sobre los acontecimientos cotidianos y normales.

¿Y vosotros queridos lectores? ¿Hay alguna experiencia que os gustaría compartir con nosotros? Recordad que aunque no es bueno vivir en el pasado (frase muy extendida en nuestros días), tampoco hay que olvidarse que es precisamente el pasado el que nos ayuda a solucionar muchos de nuestros errores del presente, y a prevenir los del futuro; con lo que su consideración esporádica está justificada. Un saludo.

Escrito por Knuck.

5 Responses to Nostalgia y videojuegos

  1. Clay dice:

    La propia entrada sobre nostalgia, me ha provocado ese mismo sentimiento al leerla. Cuántos buenos momentos de nuestra infancia alrededor de ciertos videojuegos. Muchos de los momentos que mencionas son comunes a mi también, como olvidar aquellos juegos de Pokémon de 1ª y 2ª Generación. Aquellos combates al Tekken…
    Personalmente añado el Power Stone, que me recuerda a aquellos cumpleaños y tardes jugando en el salón de mi casa a tan magno juego, y las risas que siempre provocaba XD
    También me acuerdo mucho de los juegos de Los Pitufos, el de Atari 2600 fue el primer videojuego que probé, y la versión de Mega Drive, junto con el Power Rangers The Movie, mis primeros juegos en propiedad.
    Y como olvidar los piques con Locazza en la SNES, al Dragon Ball o al Super Smash Tennis. O las visitas a las recreativas, para dejarnos la paga en Cadillac & Dinosaurs y Metal Slug.
    El último momento así hype, fue cuando probé la Dreamcast con el Soul Calibur. Aquellos graficazos fueron en plan, el futuro está aquí ^^

  2. Knuck dice:

    Todo mitíquisimo. ¿Qué decirte si muchos de ellos los vivimos juntos precisamente? xDDD. Cumpleaños mitiquérrimos… xDD

  3. casttle dice:

    yo em cuanto a nostalgia no puedo evitar pensar en los piques con mi padre al Sega Rally en las recreativas y al Colin Mc Rae en la Psone…
    buena infancia… y parece que fue ayer…

  4. Cambrid dice:

    Me has recordado el Super Mario Land II, realmente, ese juego lo jugué 5 veces y luego se perdió (probablemente ahora esté en un agujero negro junto con mi game boy advance SP), ese juego me trae muchos recuerdos de la infancia, no se por que, pero quiero volver a jugarlo.

  5. […] de frustración extrema. Yo me comprometo a compartir mis mejores vivencias con todos vosotros, igual que ya hizo nuestro compañero Knuck hace un par de semanas. Si quieres conocerlas, da el […]

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