“The Legend of Zelda: The Windwaker”. Una refrescante brisa de “Cel Shading”

El movimiento continuo del viento es capaz de inducir en nosotros sensaciones de cambio y fluir del tiempo. Se presenta también como un buen agente nostálgico, capaz de transportar olores, sabores, recuerdos y sentimientos de épocas pasadas. Sus corrientes son capaces de producir desde las más cálidas y acogedoras brisas de verano, hasta los más devastadores tornados, recordándonos la inestabilidad de nuestra impredecible naturaleza.

Nintendo conocía bien todo esto, y decidió aprovechar los flujos de aire fresco que la técnica de Cel – Shanding podía proporcionar a esta maravillosa saga, de la mano de un nuevo Link mucho más expresivo y adorable que de costumbre, pero con la temática y características jugables propias de un título de la saga. ¿El resultado?: The Legend of Zelda: The Windwaker (2002) para Nintendo GameCube, uno de los juegos más excelsos de la saga y uno de los mejores títulos jamás creados que fue capaz de revolucionar el mundo de las consolas con su poco ortodoxo “canon” gráfico, muy criticado en sus inicios, pero muy adorado a largo plazo.

Por ser un juego del que estamos “enamorados” la mayor parte del Staff de Flopgames (y del que me apuesto que sería capaz de camelarse a casi cualquier gamer), creemos necesario un análisis detallado de semejante experiencia jugable para animar a las nuevas generaciones a que no dejen de perdérselo. Sólo podemos prometeros aventuras, acción, una magnífica historia colorida, y el mayor cariño y entusiasmo a la hora de hablaros sobre él. ¿Nos acompañáis…?

The Windwaker nos presenta un mundo completamente alternativo a lo que viene siendo habitual. Por ciertos acontecimientos (que dejo a vuestro conocimiento en el vídeo superior, la intro del juego), los dioses inundaron (al más puro estilo bíblico del “Diluvio universal”) el antiguo reino de Hyrule cien años después de que el “Héroe del Tiempo” (Ocarina of Time) sellara al malvado Ganondorf en uno de los finales alternativos a los que da lugar este título (concretamente, la línea temporal futura con Link y Zelda adultos). Así pues, tenemos una geografía formada por un enorme mar en el que se encuentran distribuidas una extensa variedad de islas, que albergan a distintos pueblos. Como ya se podrá imaginar mi avispado lector, las aventuras en este mar tendrán un peso muy importante en el desarrollo de la trama…

 De entre los muchos combos infalibles que existen en nuestro mundo (leche & Nesquik, palomitas & cine, anfetaminas & somníferos…), uno de los más apropiadas para la industria del cine es el que mezcla trama de aventuras y mar. La Disney nos lo ha demostrado muy recientemente con sus exitosos filmes de “Piratas del Caribe”. Aunque por desgracia Link y el capitán Jack Sparrow no llegan a conocerse (toda una pena, como bien afirma nuestro buen colega de la Blogosfera y lector Carlito, con esa cómica adaptación de Johnny Depp al Cel Shading) sí es cierto que con el mar se consigue sensación de inmensidad, y se da cabida a muchos fenómenos misteriosos y paranormales (barcos fantasma, animales gigantes, tormentas capaces de amedrentar al mejor de los marinos, etc), precisamente algunos de los puntos clave de este videojuego.

Dicha trama comienza en una pequeña isla (Isla Initia), situada en uno de los cuadrantes de la fila más meridional de un mapa de 8×8 porciones que tendremos que explorar a lo largo de la aventura (algunas de ellas de forma obligada, y otras de forma opcional). Allí vive un joven muchacho llamado Link que acaba de cumplir la “edad del Héroe” (el Link de Ocarina of Time), en teoría, 17 años (aunque debido a los gráficos de Cel Shading parece un infante de no más de 12 años…). En su pueblo es tradición que a esa edad, en la que se supone que los niños pasan a ser hombres, los jóvenes se vistan como el héroe que en un pasado lejano salvó su mundo de la oscuridad.

Nuestro joven protagonista sigue siendo un muchacho tan dormilón, inocente y bondadoso como de costumbre. Sin embargo, gracias al nuevo estilo gráfico empleado en el juego, sus caras reflejan una mayor expresividad, capaces de ahondar en lo más profundo del corazón del videojugador, que se solidariza con él. Link nos transmitirá sus emociones de enfado, cariño, alegría y tristeza sin necesidad de hablar (de hecho las únicas palabras que oíremos de este personaje son: “Come on!”, cuando se dedique a llamar a personajes que vayan con él en puntos concretos de la trama). Esto permite que el “gamer” se meta de lleno en la trama y se funda con el personaje.

Casi sin darse cuenta, este pequeño retoño se verá envuelto en la mayor aventura de su vida después de que su pacífica isla se vea perturbada por un enorme ave (Jikuroku) que por alguna razón desconocida secuestra a su hermana pequeña Aryll, pensando por error que se trata de una joven muchacha pirata de la edad de Link que acaba zafándose literalmente de sus garras. Tetra, como así se llama la corsaria, le comenta a nuestro protagonista que está habiendo una desaparición generalizada por todo el mundo, de niñas con orejas puntiagudas (descendientes de antiguos Hylians), presumiblemente retenidas en una isla llamada Isla del Diablo donde algún malhechor está comandando precisamente las acciones de búsqueda y captura de Jikuroku. El joven se enfrenta ahora al dilema de dejar su tierra y su apacible vida para ir en busca de su hermana. Cargado con una pequeña espada, un escudo y la tristeza que supone dejar a su abuelita y sus amigos ante la agonizante suposición de no volver a ver a la pequeña Aryll (Abril), nuestro pequeño héroe parte a explorar un mundo desconocido en compañía de Tetra y su tripulación…

Hay que ser ciertamente valiente para enfrentarse a un pajarraco cuyo tamaño relativo nos hace equiparables a un simple trozo de pan. La tripulación de Tetra, aunque escéptica de que un “renacuajo” como Link les valla a ser de utilidad, lo acaban aceptando como parte de su grupo y le prometen ayudarlo a buscar a su hermanita. Sin duda uno de los momentos más emotivos de este gran título es la despedida de Link de su isla natal. Una animación acompañada de una banda sonora impresionante que nada le tiene que envidiar a la mejor película de aventuras, y capaz de enternecer a cualquiera. ¿Qué clase de periplos les esperan en el mar…?

Una vez en la Isla del Diablo Link tendrá que actuar como el mismísimo Solid Snake. Adrenalina, nerviosísimo, espionaje nocturno camuflándose con todo lo que encuentra a su paso: barriles, pilares, paredes… Con su astucia y coraje llegará a descubrir al dueño y señor de la Isla del Diablo y a su vez causante de todas las desapariciones. Sin embargo, no tendrá mucho tiempo para mantener conversación con él porque Jikuroku le dará un buen “viaje aéreo”. Acabando perdido en el mar será salvado por un misterioso barquito de vela parlanchín que se hace llamar Mascarón Rojo y que será su compañero y guía durante toda la aventura. ¿Un barco qué habla y sabe la historia de la leyenda…? Desde luego no es un navío cualquiera… ¿Qué querrá de nosotros?

De seguro que el “malo malísimo” les resultará familiar a todos los simpatizantes de la saga. Un hombre cruel y despiadado que anda buscando un poder ancestral y oculto por las mareas del olvido. Por su parte, Mascarón Rojo parece tener conocimiento de todo el mundo que le rodea y por alguna razón decide ayudar a Link en la búsqueda de su hermana. Sus consejos, pistas e incluso objetos que nos otogará (batuta de los Vientos) serán imprescindibles para el joven héroe. Con él nos moveremos además a lo largo y ancho del mar usando una vela impulsada por el viento que controlaremos a nuestra voluntad.

Mascarón Rojo insta a Link en la necesidad de adquirir una espada sagrada llamada Espada Maestra oculta en el antiguo y legendario reino de Hyrule, así como los ocho fragmentos de la Trifuerza del Valor que en su día formaron parte del Héroe del Tiempo, y se hallan ahora desperdigados a lo largo de los 64 cuadrantes de esa región del océano. Sólo así podrá derrotar al malvado Ganondorf que tiene prisionera a su hermanita. Unos cuantos giros de guión sorprendentes con una trama mucho más profunda de lo que parece en principio y lejos de cualquier tópico convencional, en los que Link recorrerá el mar con el poder que una batuta mágica tiene para modificar la dirección del viento, y en los que veremos distintas islas con mazmorras ambientadas temáticamente (bosques, volcanes, catacumbas, torres marítimas…), variopintos y entrañables personajes y un mar lleno de misterios hacen de la trama de este juego una de las mejores que servidor ha visto jamás dentro de este mundo.

En solitario o en dúo con otros instrumentos. Para modificar la dirección del viento, controlar la voluntad de personajes secundarios, generar torbellinos de transporte en el mar e incluso abrir puertas en mazmorras y hacer que el tiempo pase más rápido, la batuta de los Vientos es el instrumento musical por excelencia de este título. Con él, Link, al que se le llama “Héroe de los Vientos” por algo más que simple capricho, podrá interpretar varios compases (hasta seis) de 3, 4 y hasta 6 tiempos (dos tipos de compás por cada tiempo), cada uno con una utilidad diferente, como si de un verdadero director de orquesta se tratase. Un compás bien interpretado tendrá una confirmación en forma de un coro de voces omnipresente similar a un canto gregoriano. Para elegir el número de tiempos de nuestro compás moveremos el “stick” amarillo del mando de GameCube según una dirección determinada.

Con una jugabilidad exquisita alternaremos nuestras aventuras entre el mar y las distintas islas que tendremos que explorar. Mientras que en la fase terrestre nos dedicaremos básicamente a la acción y resolución de mazmorras, puzzles, batallas, diálogo con personajes, etc; en la fase marítima la labor será predominantemente de exploración, buscando tesoros en los lugares más recónditos (barcos pirata, plataformas en forma de caseta, submarinos e incluso en el fondo del mar, con la ayuda de un gancho) y hasta algún que otro objeto imprescindible para la trama siempre con los consejos de unos peces parlanchines distribuidos por todos los cuadrantes que accederan a darnos información siempre que los “cebemos” con su alimento favorito. El clima variará de unas regiones a otras del océano. Este hecho contribuirá, junto con la presencia del día y la noche y la tridimensionalidad del juego a dar una sorprendente sensación de inmensidad y libertad, algo muy agradecido por todos los jugadores, dado su enorme grado de realismo.

El manejo se hereda directamente de Ocarina of Time. Nos movemos con el stick convencional, atacamos con los botones A y B, nos cubrimos con los gatillos y empleamos el resto de botones para asignar objetos (hasta 3) de uso inmediato. Además para no aburrinos, el maestro en artes marciales de isla Initia nos enseñará distintas combinaciones de botones para relizar diferentes ataques con la espada. Muy cómodo, intuitivo y divertido.

Fortalezas como las de la imagen izquierda son bastante comunes en el juego. Suelen estar custodiadas por enemigos que nos dispararán cañonazos en cuanto vean que nos acercamos. En ellas suele haber cofres y algunos objetos opcionales que nos pueden ser de utilidad. Por su parte, los peces azules como los de la imagen estarán presentes en cada uno de los 64 cuadrantes de nuestro mapa. Será menester encontrarlos y darles a comer su cebo favorito para que “canten” información valiosa, que no siempre se corresponderá con la del cuadrante en el que se encuentran. Muchos de los objetos relevantes de la trama los hallaremos de esta forma, y en ocasiones será necesario preguntarles más de una vez con más raciones de cebo (si sus pistas no nos han quedado claras). Después siempre nos propondrán (una vez conseguido el arco de flechas) que les hagamos una sesión de “acupuntura” disparándoles flechas mientras ellos saltan. Si lo hacemos medianamente bien podremos sacarnos unas jugosas rupias. También hay otro tipo de cebo… ¿para qué servirá?

Dentro del apartado de acción el juego tampoco se queda corto. Multitud de enemigos a los que el pequeño héroe se tendrá que enfrentar con su espada, escudo e inteligencia. Nuevamente como sucedía en “Ocarina of Time” podemos fijar nuestro objetivo; y algo novedoso de este título, realizar un contraataque especial pulsando el botón A en el momento oportuno (justo cuando el enemigo va a realizar el suyo). Por su parte, también hay cabida a las plataformas, o mejor todavía, a las plataformas con paisajes espectaculares, llenos de color, en los que podemos sentirnos libres volando entre, por ejemplo, dos acantilados. Toda una experiencia.

El apartado técnico es simplemente inmejorable. Se aprovecha toda la potencia de la GameCube para generar unos gráficos mimados al milímetro, tanto en lo que se refiere al cuidado matiz de los colores, como en lo que concierne a los contrastes de sombras, claros y oscuros. La noche se ve oscura pero suave (con un detallazo que esbozará una enorme sonrisa en los apasionados de la Astronomía como Bertacas y yo, y es que la cúpula celeste del juego está inspirada en la nuestra, con las constelaciones reales de nuestro mundo), mientras que el día se ve nítido pero no destellante. Por su parte, los personajes se nos parecen a auténticos dibujos animados, con unos rasgos faciales (cabezas redondas, ojos enormes, cejas pobladas y exuberantes…) desproporcionados cuyo objetivo es conferirles mayor expresividad como comentaba antes. Son los llamados Toon Characters.

Nuestros protagonistas parecen sacados de una buena película de dibujos animados (algo que por cierto, no suele abundar en nuestros días). Son “Toon Link” y “Toon Zelda”, y su cambio radical de imagen ha sido desde sus inicios, el foco de crítica de muchos fans insatisfechos que veían en el nuevo título de “Cel Shading”, un “juego infantil”. Sin embargo, parece que el número de puristas ha ido decayendo y en nuestros días, el Cel Shading es tan o más admirado en la saga Zelda que los gráficos convencionales.

Hablando de música estamos posiblemente ante una de las mejores bandas sonoras (si queréis la opinión de Knuck: la mejor) de la saga. Especialmente destacamos aquí las melodías de “aire celta” que complementan de manera magistral esos paisajes marítimos. Buenos ejemplos son los temas del final y el inicio del juego. Kondoo ha vuelto sin duda a realizar un buen trabajo.

Los personajes de este juego son legión y hablar de todos ellos, además de destaparos buena parte de la trama, sería una labor muy engorrosa. Sí queremos no obstante, matizar la existencia de un nuevo enemigo que aparece a partir de este título en todos los juegos coloristas y de Cel Shading  de Zelda: el chuchu. Por su parte, siguen existiendo los moblins y muchos de los enemigos comunes de otros títulos. Hipotéticamente los Zora se han extinguido (las leyes de Darwin parecen no funcionar bien en este mundo lleno de agua…) y presumiblemente han evolucionado dando lugar a los Orni, unas aves amigas de los humanos que se dedican a transportar el correo entre las distintas islas. Por otra parte, los niños Kokiri han evolucionado hasta convertirse en una especie de arbustos llamados Kolog. Medli y Makore, una orni y un kolog, respectivamente, tendrán una repercusión vital a lo largo de la trama.

Los chuchus son esos enemigos viscosos y lentos que nos proporcionan jugos medicinales. En principio no suponen un reto, aunque como veremos, cada uno tiene una forma específica de eliminarse que no siempre es sencilla de descubrir. De entre los muchos personajes secundarios de la trama, algunos se pueden apreciar en la imagen derecha.

En definitiva, The Legend of Zelda: The Windwaker es un título que ningún jugador se puede perder. Incluso si no eres un fanático de las videoconsolas o de la saga dale una oportunidad, ya que este título es un “punto y aparte” dentro de la saga. Resumiendo todo lo dicho hasta el momento, hagamos una valoración global.

LO MÁS FAP (prácticamente todo…):

Argumento mágico y original, mezclando lo mejor de la fantasía y las aventuras, con multitud de personajes y giros de guión imprevisibles que nos mantendrán enganchados a la pantalla hasta que nos lo acabemos.

Entretenido y divertido. Aunque suele catalogársele dentro de la temática “acción- aventuras” lo cierto es que también aparecen las plataformas, la exploración e incluso el juego de espionaje al más puro estilo Metal Gear. Esta variedad temática es posiblemente una de las claves de su éxito rotundo.

Jugabilidad cómoda, intuitiva y sencilla con el mando de GC. Puesto que es un juego pensado para todas las edades, no resulta nada complicado su manejo.

Los puzzles no son complicados pero hacen pensar. Es decir, requieren cierta reflexión pero no son agobiantes. Es más, disfrutaremos resolviéndolos ya que algunos de ellos son increíblemente originales.

Apartado técnico impresionante, tanto en lo que se refiere a su música, como a su pulido estilo gráfico en Cel Shading. Conectividad con GBA

Longitud adeacuada. El juego no es corto ni excesivamente largo. Digamos que en torno a unas 20 y 24 horas de juego puede llevarnos la trama principal. No obstante, como viene siendo habitual en la saga, la multitud de secretos, piezas de corazón, objetos ocultos, minijuegos (entre los que hay que destacar uno que consiste en sacarle fotos a todo enemigo que nos encontramos) pueden hacer que la cifra anterior ascienda 5 horas más.

LO MÁS FLOP:

En el apartado de acción el juego no supone ningún reto considerable. Es prácticamente imposible morir porque los enemigos a penas nos hacen daño y hay corazones de vida desperdigados por todas partes.

Sin duda uno de los mejores videojuegos de la Historia, a la altura de cualquiera de sus compañeros más adorados como Ocarina of Time o A Link to the Past. Uno de los pocos juegos en los que uno se entristece al finalizar la trama, con ganas de más. Sin embargo, el jugador se alegra rápidamente al percatarse de que el rumbo que marca el viento es cambiante e impredecible. Es posible que a Link le aguarden emocionantes aventuras en otros lares. Phantom Hourglass evidentemente nos confirmará esta hipótesis, pero por lo de pronto, esperamos que hayáis disfrutado de este análisis y deseamos, queridos lectores, que el viento sople a vuestro favor y os guíe siempre a buen puerto. Un afectuoso saludo a tod@s.

Escrito por Knuck.

2 Responses to “The Legend of Zelda: The Windwaker”. Una refrescante brisa de “Cel Shading”

  1. Clay dice:

    Grandísimo artículo compañero. Se nota que este juego te ha calado profundamente. Todo el cariño que le tienes al juego queda magníficamente plasmado en el texto. Enhorabuena, y que todo el mundo se anime a jugar al Windwaker, posiblemente el mejor Zelda de todos.

  2. Knuck dice:

    Muchas gracias Clay. Un juego que tenía pendiente desde hace mucho tiempo y que gracias a Bertacas e Hyrule88 he podido disfrutar este verano “como un enano”. Aunque todavía me queda el Majora por probar,sin duda Windwaker es, junto con A Link to the Past y Ocarina of Time, uno de mis Zelda predilectos. Lo tiene absolutamente todo! 😛

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