Cine y videojuegos. Cuando dos mundos se unen para crear lo mejor de si…

No cabe la menor duda, en cuanto al mundo audiovisual concierne, que tanto el cine y los videojuegos son un medio masivo y generalizado de entretenimiento. Mientras que el cine plantea un argumento (de mejor o peor calidad) y hace seguir pasivamente al espectador mediante una serie de hechos sobre los cuales no puede tener influencia alguna, los videojuegos requieren de la participación directa del gamer que, a la postre, se ve capacitado para influir en el destino último del protagonista de la historia. Ahora bien, ¿qué pasa cuando estos dos mundos de naturaleza tan similar se entremezclan y retroalimentan?, ¿existe realmente una simbiosis entre ambos sectores del campo audiovisual?, ¿de qué películas tenemos un guión apropiado para adaptar a la jugabilidad de un título y viceversa? Desde Flopgames intentaremos responder a estas interesantes cuestiones y a otras basándonos en algunos datos objetivos y en nuestra propia opinión de cinéfilos empedernidos. Esperamos queridos lectores, que sea de vuestro agrado, y al mismo tiempo, poder compartir ideas con vosotros. Así que si os parece, allá vamos…

Históricamente hablando, el cine es considerablemente más antiguo que los videojuegos. Para ser más específicos, hay casi medio siglo de diferencia entre la invención del cinematógrafo de los hermanos Lumière, (un genial aparato que basándose en la teoría de la persistencia retiniana y la cadencia visual, esto es, la cantidad de imágenes que el ojo humano detecta por segundo; permitía apreciar el movimiento aparante de imágenes superpuestas siempre que éstas cambiaran con una frecuencia o frameado superior a dicha cadencia), a finales del siglo XIX, y el inicio de la historia de los videojuegos (un tema que trataremos más detenidamente en otra entrada), en la década de los 40. Esta indudable diferencia temporal ha permitido que el sector gamer haya evolucionado muy rápidamente con respecto al mundo del cine, pionero en el campo del ocio audiovisual. Basándose precisamente en el tipo de cine que la gente prefiere (géneros) y junto con una apropiada estrategia comercial, los videojuegos se han consolidado en la actualidad como una de las formas de entretenimiento que más capital mueve y genera. Cierto es que películas como Tron (Steven Liesberg) o Juegos de Guerraa principios de los 80, a pesar de no estar directamente basadas en argumentos relativos a los videojuegos, sí dejaban cabida a historias en las que la tecnología y la electrónica digital tenían un cierto peso específico. Habría que esperar un poco más a que la tecnología se desarrollara debidamente y permitera guiones plausibles para el cine.

No fue precisamente hasta este momento en que los videojuegos se tornaron un fenómeno de masas, cuando el cine y el ocio electrónico empezaron a” ir de la mano”. Estamos hablando de la década de los 80 y principios de los 90, con populares series como Pacman (de los famosos dibujantes Hanna-Barbera), Sonic y Mario; basados en los populares juego de Arcade, Sega y Nintendo respectivamente. Independientemente de su tirón y su calidad (unas más que otras), éste sería el comienzo de una alianza que se prolongaría hasta la actualidad, unas veces con mejores resultados que otros.

La famosa franquicia Super Mario de Nintendo, que ha dado lugar a algunos de los mejores videojuegos de la historia, ha generado también, por parte del cine, una de las peores películas con actores de “carne y hueso” que se conocen (nota media de 2 en “Filmaffinity”) del año 93, a la par que una prole de series animadas mediocres (finales de los 80) en la que los dibujantes muestran su falta de esmero dibujando, entre otras cosas, a una “Peach” morena…

Por su parte, la famosa franquicia de Sega ha corrido mejor suerte al ser tocada por la “mano divina” del cine, dando lugar a series animadas de rotundo éxito que se han sabido prolongar en el tiempo (Sonic The Hedgehog, 1993 – Sonic X, 2003), junto con alguna que otra película de más o menos decente calidad.

Siguiendo dentro del entorno de la animación, pero ahora desde la otra perspectiva de la dualidad videojuego <->cine,  se da la casualidad de que la famosa empresa norteamericana Disney estaba viviendo su segunda época dorada (esa que  dejó películas tan sublimes a los de mi generación) con las películas entre finales de los 80 y mediados de los 90. Empezando por La Sirenita (1989), La Bella y la Bestia (1991), Aladdin (1992), El Rey León (1994), Toy Story (1995) y acabando por otros títulos cinematográficos que no eran de esa época como Cenicienta (1950) o Alicia en el País de las Maravillas (1951); la gran mayoría de filmes de la compañía de animación más grande del mundo han tenido, con mayor o menor incidencia, su protagonismo en el mundo de los videojuegos (ver Magia Disney de Meristation) entre la década de los 90 y el nuevo milenio para las plataformas de Nes, Super Nes, Megadrive y Game boy/Color/Advance mayormente. Generalmente juegos simples de plataformas en forma de scroll lateral. Si bien hay que decir que la mayoría de estos juegos intentaba reproducir fielmente el argumento de las películas correspondientes, algunos de ellos modificaban ciertos detalles en aras de aumentar el tiempo de juego y/o optimizar la jugabilidad. El otro caso extremo se basaba en inventar una historia alternativa como sucede con los títulos American McGee’s Alice  y Kingdom Hearts.

 

 De entre los muchos juegos que nos dejó la Nintendo Entertainment System (NES), uno de ellos consistía en controlar a la joven princesa Ariel por el fondo de un mar no demasiado pixelado y nítido. No obstante, el juego tuvo más éxito del esperado, aunque nada proporcionado con el que tuvo su película correspondiente. El juego de “la Bella y la Bestia” para Megadrive tampoco hacía honor a su film correspondiente, uno de los mejores de la historia del cine…

 Sin embargo, juegos como Aladdin, el Rey Leon o Mickey Mania son algunos de los títulos que han consolidado a Snes y Mega Drive como consolas de calidad. En ellos Ali y Simba deberán enfrentarse a distintos peligros en un scroll lateral por fases de dificultad creciente que hacen alusión al argumento de la película correspondiente. Se han alargado algunos niveles (como por ejemplo el de las jirafas cuando Simba canta su famosa canción: “yo voy a ser rey león”) y se han añadido otras nuevas (fase de las nubes a la izquierda en Aladdin, o fase de Simba adulto en el Rey León) para prolongar la diversión que estos videojuegos ofrecen.

Por otra parte, en las antípodas de lo que se consideraría un canon Disney, encontramos “American McGee´s Alice”, un juego de acción en tercera persona que nos llegó en el 2000 de la mano de Electronic Arts. Empleando el mismo motor gráfico que el Quake III nos movemos por un país de las maravillas completamente distorsionado debido a la propia locura de Alicia, que después de los eventos de” Alicia a través del espejo” intenta suicidarse ya que se siente culpable de que un incendio asolara su casa matando a toda su familia. Este título es sin duda uno de los mejores que se han hecho para ordenador en los últimos años.

Kingdom Hearts es un buen ejemplo de las historias alternativas que pueden crearse haciendo un “collage” entre el mundo del cine (Disney) y de los videojuegos (Final Fantasy). Toda esta saga de títulos de Square Enix han sido una indudable revolución en el campo del ocio electrónico, ya que ha supuesto tomar lo mejor de ambos mundos (algo parecido a lo que sucedió en su día con: “Quién engañó a Roger Rabbit”?, en el que se mezclan hábilmente la animación y el mundo real).

En el año 1989 y paralelamente a lo anterior, tenemos la primera película de la Historia cuyo argumento gira en torno a los videojuegos. Estamos hablando de The Wizard (El campeón de los videojuegos) que nos narra la Historia de Jimmy, un niño introvertido que resulta ser todo un “hacha” de las consolas. La película recaudó 19 millones de dólares en EE.UU, una suma de dinero nada mala para la época. Además sirvió como presentación en Estados Unidos para la nueva tecnología de ocio recién importada de Japón, ya que en él se hacían clara alusión a videojuegos como Super Mario Bros 3, Metroid y Double Dragon.

Jimmy, un joven muchacho que tiene problemas para socializar con sus semejantes (autismo), resulta ser un fenómeno “del joystick”. A lo largo de su campeonato en California, y con el apoyo incondicional de dos de sus (pocos) amigos, deberá derrotar a los mejores videojugadores del país. Y en la final tendrá que medirse jugando nada más y nada menos, que a Super Mario Bros 3.

A principios y mediados de los 90, las máquinas Arcade están viviendo su particular momento de gloria, y en especial los títulos de lucha. Esto lleva a traspasar al cine estos títulos, generando películas como Double Dragon, Street Fighter, Mortal Kombat, Mortal Kombat Anihilition y Fatal Fury, todas ellas “vomitadas” masivamente entre los años 92 y 97. El resultado fue un completo desastre, generando títulos cuyo único parecido con los videojuegos era el nombre de los personajes y su explícita violencia. En su favor hay que decir que los efectos especiales estaban bastante logrados para la época. Hay que citar también a Donkey Kong, cuyo rotundo éxito en máquinas recreativas y consolas de Nintendo, lo llevó a protagonizar una extraña serie animada canadiense que servidor no ha visto y espera no tener que ver nunca (xDD).

En el dual opuesto, también es cierto que del cine (concretamente de series animadas) se ha tomado inspiración para algunos buenos juegos de Arcade. Un buen ejemplo sería el juego de The Simpsons de Mame. Algunos de ellos incluso tuvieron tanto éxito que fueron transportados a las consolas de sobremesa o portátiles. El ejemplo más representativo es la saga TMNT (Teenage Mutant Ninja Turtles/Tortugas Ninja) que nos dejó un par de juegos maravillosos para SNES y Megadrive (Turtles in Time y The Hyperstone Heist, respectivamente), y otros cuantos para Game Boy. Otros ejemplos de Warner Bros serían las archiconocidas sagas: Looney Toons, Tiny Toons y Animanics, de las cuales se han creado infinidad de juegos para multitud de plataformas. Por su parte, la serie de anime de Dragon Ball nos ha dejado títulos bastante decentes (de los que hablaremos en otro artículo) con una temática bastante generosa y variada (lucha, beat ém up, rol…) de los que hablaremos más detenidamente en otra entrada.

 

Pese a todo Mortal Kombat recaudó tan sólo en Estados Unidos (país de donde es originaria) la desorbitante cifra de de 70 millones de dólares. Pero no nos engañemos, pues lejos de ser por su calidad, su explícita violencia era la que motivaba a la gente a pagar su entrada para pasar una mediocre hora y cuarenta minutos de cine de nefasta calidad.

Llegados a este punto en el que ya se había superado esa “timidez” inicial por parte del cine para adaptar argumentos de videojuegos a películas, y la de los videojuegos para tomar como inspiración historias a las que dotar de buena jugabilidad a sus títulos, ambos mundos se han fundido entre si y han permanecido unidos hasta nuestros días. Estaba claro que esta combinación abriría nuevas puertas al ingenio, la imaginación, y las concepciones artísticas. Pese a que el mundo de los videojuegos no está considerado strico sensu un arte, no es menos real que éste toma lo mejor de todas las artes que se conocen (música, cine, dibujo, arte ingenieril de diseño…). El cine que sí es un arte empero, ve aumentadas sus posibilidades notablemente al hallar en el mundo de los videojuegos una fuente de inspiración argumental e incluso musical. Esta simbiosis podría en un futuro próximo ayudar notoriamente al cine, cuya originalidad argumental ha ido decayendo en las últimas décadas, aunque todavía es muy pronto para emitir juicios.

Una buena solución de comprimiso en la que los flujos de ideas entre cine y videojuegos se compartieran permitiría una evolución enorme de ambos medios audiovisuales. Si un director se esfuerza en crear una historia que tenga fácil adaptación a una experiencia jugable (acción, linealidad del tiempo, aventura, generación de diversión al ponerse en la piel del actor/actriz, poca predicibilidad…) se verá recompensado con un videojuego adaptable y que, a la postre, le generará unos beneficios. Igualmente, un videojuego que sea fácilmente adaptable a la pantalla (con un argumento no demasiado extraño, giros de guión, paisajes atractivos, multitud de personajes…) podrá reportarle éxito y ganancias.

En cualquier caso, si hubiera que elegir los cuatro géneros en los que tanto cine como videojuegos comparten ambos, argumentos similares y éxitos desorbitados sin duda nos estaríamos refiriendo a los de: aventuras, acción, terror y ciencia ficción y todas las posibles combinaciones (ponderadas e inteligentes) de los vértices de este gran cuadrado del que han salido las mejores películas y videojuegos de la Historia. Como puede pensar el lector, las adaptaciones y combinaciones son tantas y tan variadas que resulta prácticamente imposible mentarlas todas. Sin embargo, vamos a hablar por orden de algunas de ellas que han sido representativas en estos dos mundos, que cada vez comparten más cosas en común.

En el mundo de las aventuras, dos ejemplos ilustrativos son Indiana Jones y Prince of Persia. De la magnífica saga de Steven Spielberg, nacieron una serie de juegos basados en las películas todos ellos con una calidad que es de agradecer. Ciertamente hay que destacar Indiana Jones: Greatest Adventures para Super Nes que lejos de ser un juego muy conocido, es sin embargo, uno de los mejores (en mi opinión) de la plataforma de Nintendo. Un magnífico plataformas – aventuras en el que recorremos los tres primeros títulos de la saga (En Busca del Arca Pérdida, Templo Maldito y En busca del Santo Grial) con una variedad enorme de niveles y una fidelidad muy grande a las películas.En el otro sentido de flujo, tenemos Prince of Persia: la película, una adaptación no tan buena del famoso videojuego de plataformas que sin embargo, ha calado bastante bien (a pesar de no tener un argumento idéntico al juego) en los gustos populares.

Pero sin duda alguna, son Tomb Raider y Tomb Raider II: La cuna de la vida, otros claros ejemplos de cómo también el cine puede rebajar la calidad de una saga de videojuegos notable o sobresaliente, a una serie de películas de no demasiada calidad. La clave de estos juegos radicaba en su ponderado argumento de acción, aventuras, elementos paranormales y variedad de escenarios. Sin embargo, al adaptarlo al cine, lejos de respetar la trama, se degradó su argumento a una mera película de acción en la que Lara se dedica más a luchar con los malos malosos (humanos) y con sus propios conflictos internos (sentimientos sobre la muerte de su padre), que a buscar esos bonitos artefactos arqueológicos que hacían atractivos a los videojuegos.

De entre los muchos ejemplos de acción que el cine ha adaptado a los videojuegos (Batman, Terminator, Super Man…) hay que destacar especialmente Die Hard: Trilogy de Playstation, por ser uno de los pocos juegos en los que el estilo de jugabilidad cambia radicalmente de una parte a otra del mismo. En la primera parte (correspondiente a la primera película) controlamos a un teniente McClane en tercera persona que debe salvar al edificio Nakatomi de una invasión terrorista. Por su parte, en Die Hard II el “shooter” pasa de tercera a primera persona, volviéndose así un juego de corte similar a “Time Crisis” con la salvedad que lo que recorremos es el nevado aeropuerto de Los Ángeles. Para finalizar, en la tercera y última parte tendremos que conducir un taxi por toda la ciudad de nueva York con el objetivo final de desactivar las bombas que Simon ha colocado por diversos lugares como contenderes de basura, puestos telefónicos… Una especie de “hit and run” en el que las bombas se desactivan irónicamente… golpeándolas. También son de agradecer los toques de humor referentes a las películas, como el mítico “YIPICAYEI… SON OF A BITCH…”

En el otro extremo tenemos una película de Doom en la que todo parecido argumental y de calidad con el videojuego del mismo nombre es pura coincidencia. Una historia mal traída de mutantes y muy forzada, hacen de Doom una película francamente mala.

Un ejemplo “intermedio” de calidad sería el cine de terror. A la empresa cinematográfica parecen gustarle los argumentos de terror de los videojuegos, y esto se expresa en múltiples adaptaciones como Resident Evil, Silent Hill o Parasite Eve. A pesar de que no acaban de ser películas “del todo malas”, sí que es bien cierto que ninguna está al nivel de sus videojuegos correspondientes. Quizá sea este el género más difícil de adaptar al cine por el hecho de que generalmente, hay que “engordar” un guión que, siendo necesario para no aburrir a un espectador pasivo, es completamente innecesario para el videojugador que está más preocupado de no morir “entre terrible sufrimiento canibalista” que de saber si la historia tiene coherencia. Esto lleva a introducir elementos extraños y personajes secundarios que diluyen considerablemente la idea primordial de la trama y crean una sensación extraña en el espectador que ha probado los títulos en su consola. Son las típicas películas que “no acaban de convencer”…

El género de ciencia ficción es quizá el que tiene la mayor variedad de opinión y calidad. Esto aún encima se complica si tenemos en cuenta la opinión subjetiva de la gente. Difícilmente te podrá gustar KOTOR (aunque sea uno de los mejores juegos creados jamás) si odias La Guerra de las Galaxias. Idénticamente pasa por ejemplo con Final Fantasy. En este género también es muy difícil elaborar películas a partir de videojuegos, porque es necesario adoptar una solución de compromiso de forma que guste a un público más general, y a la vez no decepcione a los fans incondicionales de estas sagas. El caso opuesto es más sencillo, como podría suceder por ejemplo, con el juego de Back to the Future.

Por último me gustaría comentar una saga en particular. Me refiero a una saga prodigiosa que arrasó tanto en las consolas como en taquillas de todo el mundo. Es más, para que veas que ésto es cierto, antes de darte su nombre, te dejaré que veas a su mascota. Estoy prácticamente convencido y podría apostar lo que fuera a que sabrás de quién hablo:

Sin comentarios…, creo que no hace falta que diga cuánto dinero ha movido este pequeño ratón amarillo desde su nacimiento en el año 98. Multitud de videojuegos, películas y una de las series animadas más larga de todos los tiempos han hecho de Pokémon un fenómeno masivo y atemporal. ¿Hasta cuándo se prolongará?

Una interesante conclusión para este artículo sería hacernos un par de preguntas, a saber: ¿qué videojuegos actuales que no han sido adaptados al cine deberían serlo, y viceversa? ¿Qué se adapta mejor, el cine a los videojuegos, o los videojuegos al cine? Para no alargar mucho este ya demasiado largo artículo (espero que no os hayáis dormido xDD), Clay y yo intentaremos dar nuestra opinión en otra entrada. Mientras tanto, os dejamos que opinéis. Yo por mi parte, os dejo una pequeña pista a la primera cuestión para iros abriendo boca… Un saludo a tod@s.

ALGUNAS REFERENCIAS: http://www.canaltrans.com/lalinternamagica/028.html; http://www.meristation.com/v3/des_articulo.php?id=cw4417f2374ce34&pic=HRD

Escrito por Knuck.

5 Responses to Cine y videojuegos. Cuando dos mundos se unen para crear lo mejor de si…

  1. Roy Ramker dice:

    Muy buen artículo. Indudablemente, el mundo del cine y de los videojuegos estrecharon sus caminos hce tiempo y parece que llegará el día en que será imposible diferenciarlos (quitando el factor interactivo), pero yo hubiese preferido que los videojuegos hubieran apostado por crear un lenguaje propio y no tomar tantas cosas prestadas.

    Sobre tus últimas preguntas, mientras sean simples sacacuartos sin alma casi que prefiero que no hagan muchas conversiones más, pero si sería interesante ver alguna serie de TV o anime, al no quedarse limitados a la hora y media/2 horas de las películas tendrian más oportunidad de hacer buenas adaptaciones, es imposible condensar la duración de un juego y presentar todos sus personajes en tan poco tiempo.

  2. Clay dice:

    Buena entrada compañero. La verdad que algunos de mis juegos favoritos de 16 bits eran de Disney, enormes esos Aladdin o Rey León. Películas basadas en videojuegos… no gracias, la mayoría son pésimas…. salvo quizás la primera de RE y poco más.

  3. Knuck dice:

    Ciertamente estoy completamente de acuerdo con los dos. Tanto en que se hechan en falta alguna que otra serie traspasada al mundo gamer, como en lo que se refiere a que las películas basadas en videojuegos suelen ser bastante chusteras, posiblemente debido a que el objetivo que persiguen es hacer publicidad comercial al videojuego, más que un guión magistral…

  4. […] otros niveles de influencia, Knuck se dedica a cubrir ese hueco con un extensísimo post titulado ‘Cine y videojuegos. Cuando dos mundos se unen para crear lo mejor si…’. Ya tenemos así la mitad de la última pieza del […]

    • Knuck dice:

      Como siempre Jose, en nombre del blog y del mío propio os agradecemos sinceramente incluirnos en vuestro siempre bien traído AYBTU.

      PD: Precisamente antes de escribir este artículo estuve leyendo esas magníficas entregas tuyas sobre la comparación entre el mundo del cine y los videojuegos. Se nota que eres todo un cinéfilo

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