La época dorada de un juego que hizo Historia…

Por todos es bien sabido el indudable éxito de Pokémon, una de las franquicias más conocidas y apreciadas del mundo de los videojuegos. Nacida como una idea original de Satoshi Tajiri y Ken Sugimori, cofundadores de la compañía Game Freak (que en sus inicios era una simple revista), la saga ha ido creciendo como la espuma hasta invadir prácticamente todos los medios de entretenimiento (videojuegos, series de anime, juguetes…). Desde Flopgames, muchos de nosotros todavía recordamos ese suave y delicado hálito dorado que, cual aleteo de un ho – oh, acompañó a toda una generación de gamers desde sus inicios, y queremos compartirla con vosotros a base de datos objetivos, anécdotas y rumores que nos acompañaron durante una época en la que, las batallas y los intercambios de pokemon, los madrugones los fines de semana para ver Tele 5 y los fakes de un Internet no tan fiable como el actual, estaban a la orden del día…

Los primeros títulos de Pokémon (correspondientes a la primera y la segunda generación, que son los que trataremos en esta entrada), tenían un fundamento sencillo, que se ha mantenido como base subyacente en las tres generaciones ulteriores. A saber: un RPG con vista de pájaro en el que controlamos a un muchacho que tiene a su disposición una serie de “monstruos de bolsillo”. Estos Pokémon, como así se les conoce, luchan entre ellos y pueden almacenarse en una serie de pequeñas esferas portables (“Poké balls”) que dan lugar a su nombre. Una vez que se captura a uno de ellos (aparecen aleatoriamente distribuidos por ciertas zonas del juego) con una Poké ball, el Pokémon pasa a pertenecer al entrenador y debe obedecer sus órdenes, que usualmente irán orientadas a luchar con otros de estos monstruitos (bien sean salvajes o pertenecientes a otros entrenadores que nos desafiaran continuamente).

Durante este recorrido de exploración nos dedicamos básicamente a hablar con otros personajes y resolver ciertos puzzles. Tenemos asimismo, un menú en el que se refleja el estado del entrenador y de su grupo de 6 Pokémon (el resto del equipo se guarda automáticamente en unos ordenadores ubicados en centros de curación especial llamados centros pokémon. Existe uno en cada ciudad/pueblo que visitamos, por lo que es imprescindible curar a nuestros pequeños amigos antes de aventurarnos por los distintos senderos (rutas) que conectan entre si el mundo del juego, y que aparecen reflejados en nuestro mapa).

Cuando dos Pokémon tienen un nivel parejo, la batalla suele volverse encarnizada e interesante. No obstante, el tipo de Pokémon tiene una repercusión fundamental y suele ser decisivo a la hora de decantar la balanza. Porque a nadie se le ocurriría usar un Pokémon de hielo contra uno de fuego, clara desventaja que, sin embargo, puede compensarse en algunos casos con sorpresas que algunos ataques nos guardan (congelación, parálisis, envenenamiento…). Un juego en el que la estrategia y la suerte, intervienen a partes iguales.

Como en todo buen RPG, existe la experiencia, que los Pokémon van adquiriendo a base de luchar entre ellos. Al hacerlo, ganan puntos de experiencia que, cada vez con mayor número y dificultad, les hacen subir de nivel. Dicho nivel puede variar desde 1 hasta 100, y en los niveles más bajos es sencillo ascender varios “de golpe” si el enemigo proporciona la suficiente experiencia al ser derrotado.

Durante una batalla podemos jugar nuestras “cartas” a voluntad. Usar objetos, alterar el orden de los pokémon de nuestro equipo e incluso huir de la batalla (si el enemigo es salvaje y no pertenece a un entrenador) le confieren al modo de batalla, un aire original, característico y variado que mantiene en tensión a los jugadores durante todo el transcurso de la batalla.

Las habilidades de los Pokémon (a saber: vida o HP, poder de ataque, velocidad, defensa y especial, que incrementa ciertas destrezas concretas) van aumentando con el nivel. He aquí uno de los mayores atractivos del juego, en el que dos pokémon iguales al mismo nivel de experiencia, pueden tener distintas características, que son función del propio pokémon (genética), y del entrenamiento que se le haya dado (no es lo mismo curtirlo a batallas, que darle ciertos objetos especiales como el caramelo raro para subir de nivel). Por su parte, cada pokémon puede aprender hasta 4 ataques, algunos de forma natural al conseguir experiencia y subir de nivel, mientras que otros deben enseñarse con ciertos artefactos especiales (MT, MO…). La batalla ocurre por turnos y ataca primero el pokémon de mayor velocidad.

El juego es completamente reciclable, pues cuando conseguimos su objetivo fundamental, podemos dedicarnos a entrenar a los 151 pokémon disponibles, siendo un buen método para ello, repetir cuantas veces queramos las batallas contra la élite del Alto Mando Pokémon, una constante en todos los juegos de la saga. Además, mediante un cable link (en la actualidad los infrarrojos de la NDS), podemos interaccionar con otros jugadores, combatiendo contra ellos o bien intercambiando pokémon. En los títulos más recientes, el abanico de posibilidades “post -gaming” se ha ido ampliando considerablemente.

El objetivo y sueño principal de todo entrenador pokémon es convertirse en el mejor. Para ello debe demostrar su astucia y valía viajando por las distintas ciudades de su región (Kanto para Pokémon Rojo/Azul. Johto para Pokémon Oro/Plata), y desafiando a los entrenadores líder de cada gimnasio, que les otorgan una medalla. Una vez obtenidas todas las medallas, al jugador se le permite batirse en duelo con la crème de los entrenadores de dicha región, conocidos como Alto Mando.

Pokémon Amarillo remataba esta primera generación sin añadir nuevos cambios argumentales a las versiones Roja/Azul. Su objetivo era una representación del juego más ajustada a la serie de anime de 1998. Para tal fin se mejoraron los gráficos de los pokémon  y los personajes, se añadieron a Jessie y James del Team Rocket como enemigos asiduos (y muy molestos), la existencia de un minijuego desbloqueable de surf, nuevos ataques para algunos pokémon, pero sobre todo, lo más importante: la existencia de Pikachu como único personaje seleccionable al inicio del juego que, a modo de Tamagochi, manifiesta distintos estados de ánimo. Por el resto, el título es completamente idéntico a las ya citadas versiones del año 96.

Aunque tenían cierta gracia las novedades de Pokémon Amarillo (sobre todo el hecho de llevar a Pikachu detrás, que nos hacía creernos el mismísimo Ash Ketchum), no era un juego revolucionario. A pesar de todo fue un rotundo éxito, siendo adquirido incluso, por gente que ya tenía en su poder alguna de las antiguas versiones. Al igual que sucedía con Rojo/Azul, que necesitaban complementarse entre sí, dado que no aparecían los 151 pokémon en cada una, en la edición Amarilla encontramos hasta 139. Es por ello indispensable intercambiar pokémon con las otras dos versiones si se quiere completar el juego al 100%

Fue precisamente a partir de este año (1998), y gracias al auge de los videojuegos, y el incondicional empuje de la serie de televisión cuando comenzó el movimiento Pokémon. La franquicia estaba en prácticamente todos los medios, y la vida adolescente de la mayoría de los chavales giraba en torno a estas pequeñas y originales criaturas. Levantarse los fines de semana a las 9 de la mañana (aunque fuera para ver el mismo episodio del fin de semana anterior), robar, chantajear e intercambiar cromos y retar a tus colegas en el recreo burlando la guardia que el profesorado montaba para confiscar todo tipo de sistema electrónico que pudiera entorpecer el aprendizaje de la gramática castellana o el Teorema de Pitágoras, era el pan de cada día para los muchachos de entre 10 y 15 años.

En España, la serie de televisión de Pokémon fue emitida durante mucho tiempo por la cadena Tele 5 durante las mañanas de los sábados y domingos. Dos episodios: uno a las 9, y otro a las 11:30 exigía la atención televisiva incondicional de los ingenuos retoños de la época. Un anime bastante bueno, que empezó a perder su gracia cuando la susodicha cadena comenzó a repetir como un disco rallado (probablemente por la necesidad de presupuesto que los programas del corazón requieren) los episodios comprendidos entre el inicio de la serie, y el gimnsio de Blaine en Isla Canela. Imaginaos qué ilusión cuando mi generación vio por primera vez combatir a Ash en el gimnasio de Ciudad Verde…

De esta maravillosa y tierna época data también lo que he decidido denominar como experimentación gamer. Siendo curiosos por naturaleza, los videojugadores necesitábamos nuevas emociones en el Pokémon. No nos bastaba con haber vencido al Alto Mando ni tener los 151 Pokémon, queríamos descubrir nuevos secretos y fardar delante de nuestros amigos (aunque fuera por cosas tan inútiles como una poké ball flotante).

Lo cierto es que por aquel entonces, no había tanta información en Internet, y mucha de la que había no era fiable. Recuerdo con nostalgia frecuentes viajes al cyber más cercano (todavía muchos no teníamos ordenador propio) para abrir buscadores como Lycos o Yahoo (no existía el magnate Google), buscar “trucos y secretos” y volver a casa con muchos rumores de escasa o nula utilidad, pero eso sí, con mucha ilusión. Es por ello que la mayoría de los “trucos”, como así les llamábamos (antes no estaba tan extendida la terminología informática, y no se conocían palabras como glitch), eran de cosecha propia. Clonar pokémon, conseguir a Missingno en la versión inglesa (que casi me cuesta la vida del cartucho de mi amigo Clay) o jugando con el cable Link en medio de un intercambio, a Mew, ir a Isla Fallo, y otros muchos bugs que hoy son bien conocidos gracias a la red de redes, eran un completo misterio lleno de posibilidades y esperanzas años atrás…

Si la franquicia ya había sido reconocida con sus primeras ediciones, terminó de subirse al “Hall de la fama de los videojuegos” con su segunda generación de juegos: Pokémon Oro/Plata (1999). Un título mucho más largo que los anteriores (en el que recorremos la nueva región de Johto, además de Kanto; con un total de 16 gimnasios, ocho de ellos en ciudades bien conocidas para los jugadores de Rojo/Azul), cuyos eventos ocurren 3 años después de los de Rojo/Azul. Conservando la misma mecánica que sus predecesores, se añaden un buen número de novedades: 100 nuevos pokémon más, colorido (juego pensado para Game Boy Color), nuevos tipos de pokémon, existencia del día y la noche en tiempo real (según la hora introducida al inicio del juego, y que nos servirá para capturar ciertos pokémon salvajes que sólo aparecen al anochecer) y nuevos puzzles. Unos juegos tan buenos, que han sido merecedores de un remake para NDS.

Aunque se sigue manteniendo el estilo de juego se han incluido enormes variedades que hacen de Pokémon Oro/Plata, uno de los mejores juegos de Game Boy/ Game Boy Color. Sigue existiendo el modo online para intercambiar pokémon y combatir con nuestros amigos (en el cual ahora se reflejan las victorias y las derrotas), aunque por desgracia, no hay retrocompatibilidad con las versiones antiguas (salvo para transferir pokémon antiguos que no tengan nuevos ataques/tipos de ataques).

Sin duda una prole de juegos clásicos que han ido evolucionando y respondiendo muy bien a lo largo de los años, con muchos puntos FAP: entretenimiento, versatilidad, carisma, reciclabilidad…, y muy pocos puntos FLOP, como su excesiva facilidad o un apartado técnico cutre. Una entidad que lleva nada menos que 5 generaciones de videojuegos y 13 temporadas de anime. Espero que hayáis disfrutado recordando en Flopgames las primeras generaciones de esta exitosa saga que recientemente ha dado a luz dos nuevos título: Pokémon Blanco y Negro, cuyo análisis corre ya a cuenta de mi buen compañero Bertacas. Un saludo a tod@s.

Escrito por Knuck.

6 Responses to La época dorada de un juego que hizo Historia…

  1. casttle dice:

    Entradón tio! Me encanta!! Muy buen trabajo!! Eres un crack Knuck. Tengo un trabajito para hacer contigo, tenemos que hablar de negocios!

  2. Knuck dice:

    Juas, gracias tío. Aunque son juegos mazo antiguos merecen una entrada homenaje, que son muchas las horas de vicio y de risas que todos le hemos dedicado. Y por supuesto tío, cuando quieras me comentas ese trabajo 😉

  3. Urborg dice:

    Gran entrada Knuk!!!
    Gran juego si señor….probablemente Pokemon edición Azul, el juego al que mas jugué en mi infancia….y que tantas horas de diversión me produjo…xDDD
    Ahora bien, desde ese juego…ya quedé completamente desfasado y perdido de este mundo….xDDDD
    Algún día tengo que retomarlo….a ver si me animo con las ediciones blanco o negro!!xDDDD

    • Knuck dice:

      Se dice KNUCK, Urborg. K-N-U-C-K (léase con voz troll de Hommer Simpson cuando dice NUCELAR).

      Pues ya somos dos. Yo si te soy sincero quedé desfasado a partir de oro/plata, parejo con la serie (que no vi más allá de Johto). Pero ya están el resto de expertos del Staff para cubrir este vacío 😉

  4. Clay dice:

    El artículo me ha traido buenos recuerdos nostálgicos. Fueron unos años muy bonitos, llenos de inocencia, de combates pokémon contra el barrio, de madrugones, de chetear el juego voluntariamente XDD Éramos unos críos que con unas simples Game Boy lo pasábamos de miedo con uno de los juegos más sociales de la historia.

  5. casttle dice:

    yo recuerdo jugar al Pokemon Azul en el colegio, después de vérselo a un colega en el patio, Hyrule lo recordará seguro…

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